Si lideras un equipo, tomas decisiones todo el día y aun así sientes que tu mente va más lenta de lo que debería, no es falta de capacidad.
Es sobrecarga cognitiva mal gestionada.
La mayoría de líderes cometen el mismo error: confundir alto rendimiento con trabajar en exceso sin darle a tu cuerpo el tiempo de recuperarse.
La neurociencia demuestra lo contrario.
Los cerebros que mejor rinden no trabajan más.
Se regulan mejor.
Esto es lo que marca la diferencia:
• Pausas cortas y estratégicas sostienen la atención y evitan errores de decisión.
• Movimiento breve durante la jornada reactiva energía y función ejecutiva.
• Interacción social ligera, tomar un café con alguien sin hablar de trabajo, cenar con amigos, practicar un hobbie juntos reduce la carga del sistema de amenaza y mejora claridad.
• Exposición al exterior, incluso mínima, caminata de 10 minutos, mejora foco y pensamiento estratégico.
• Desconexión real del celular permite recuperación cognitiva profunda.
No es bienestar pop.
Es gestión inteligente del recurso más caro de una organización: el cerebro que decide.
Por eso los líderes que realmente escalan: – piensan con más claridad – regulan mejor el estrés – sostienen productividad sin quemarse
No porque trabajen más horas. Sino porque trabajan con un cerebro en condiciones óptimas.
Si de verdad quieres aprender cómo entrenar tu cerebro para alto rendimiento, comenta CEREBRO y te invito a una sesión de entrenamiento del próximo martes 27 de enero a las 7:00 pm hora Colombia, donde voy a compartir las 3 claves prácticas para mejorar:
• productividad estratégica • gestión del estrés en contextos de alta exigencia • claridad mental para tomar mejores decisiones
Exigirte más no es la solución. Pensar mejor sí lo es.
Nos leemos pronto.


