Casi siempre empieza igual. Te dices que es cansancio normal. Que es la temporada. Que todos están así. Que cuando pase este proyecto vas a parar. Que después haces una pausa.
Pero ese “después” lo aplazas una y otra vez,hasta que te habituas a estar estresado, acelerado y cansado (lo sé porque eso ya lo viví).
Y sigues con el mismo ritmo. Acelerado. Exigente. Sin espacio para descansar. Respondiendo mensajes a horas que ya no deberías aceptar. Tomando decisiones más desde la urgencia que desde la claridad. Sosteniendo responsabilidades porque alguien tiene que hacerlo y costandote un montón colocar límites porque te sientes mal de no poder con todo.
Lo peor es que las personas nos refuerza la conducta diciéndonos que somos muy PRO, que tenemos un altísimo nivel de rendimiento y que como hacemos para lograr tantas cosas y eso lo que hace es impulsarnos a seguir haciendo más, sin pararnos a pensar en las consecuencias que este ritmo tiene en nuestro cuerpo y nuestra mente.
Ya la cabeza es una rueda del hámster siempre corriendo, rumiamos de dia y de noche, hasta nos soñamos con los proyectos (o sera que solo me pasa a mi).
Y llega ese momento en que ya no nos sentimos bien, es algo raro porque es como que podemos avanzar y lograr las metas pero hay una tensión extraña, la capacidad de atención es muy débil y el cansancio no se supera ni con vacaciones en Hawai y un día ya no quieres nada, estás molesto con todos incluido tú mismo, sientes una mezcla de ira, culpa y frustración, algo como lo que dijo Mafalda «paren el mundo que me quiero bajar», pero no se puede, tienes mil compromisos y muchas personas que dependen de tus decisiones y te preguntas entonces que hacer?
Lo que yo hice fue aceptar que mi estilo «hiper productivo» no estaba funcionando y que no era sostenible a largo plazo, eso duele mucho y no lo quieres aceptar, porque somos «todopoderosos y de altísimo rendimiento» y no queremos ser «mediocres» (como odio esa palabra), pero entender que si es posible tener productividad consciente es muy importante y se logra, mirame a mi, era el peor ejemplo y después de vivir realmente las herramientas de la neurociencia logre avanzar, alcanzar mis metas sin sacrificar mi vida.
Si algo de esto te suena te voy a dejar el enlace a una clase que dicte ayer donde puedes conocer las 3 claves para mejorar tu funcionamiento cerebral y aplicar a los cupos que aun quedan de la mentoría Super cerebro.


